Así lo aseguró el mandatario de los colombianos en la que calificó este ejercicio ilegal de reclutamiento de menores como “una actitud cobarde, criminal”.
“Cobarde, porque se protegen es con menores de edad, como lo hemos visto ya”, dijo al explicar que si se dejan de combatir van a reclutar más menores porque “ya han entendido que, entonces, la forma de que no los ataquemos con fuerza, que es la fuerza que nos da el bombardeo, como jefes que son del narcotráfico en Colombia, es reclutar niños y sería un mensaje contradictorio”.
Para el presidente fue claro que ni la Fuerza Pública ni el Gobierno buscan destruir menores combatientes, de hecho, aseguró que en los más de 1.400 combates que se han desarrollado, la mayoría son capturas de menores de edad, a quienes “se les trata tal cual el Derecho Internacional Humanitario, es decir, no como un combatiente adulto, no, se diferencia, en terminología se les se les vuelve prisioneros de guerra y se liberan”.
Comentó que esos menores se envían “a instituciones que puedan educarlos, que puedan cuidarlos, a sus familias si es posible y a las comunidades, en el caso de niños indígenas, pero la inmensa mayoría del Gobierno, mi Gobierno, ha logrado recuperar 2.411 menores de edad, muchos menores combatientes y se han entregado”.
En materia estadística, el presidente Gustavo Petro aseguró que el reclutamiento forzado este año “se ha disminuido en un 34 por ciento”, sin embargo, llamó la atención en el sentido en que muchos sectores dicen que “abandonemos el bombardeo porque efectivamente hay riesgo, en vez de reducir el reclutamiento como en este momento lo llevamos respecto al año pasado, en menos 34 por ciento aumentaría mucho más y el riesgo de muerte de niños aumentaría”.
El bombardeo
En su alocución, el mandatario se refirió a la decisión que tomó de bombardear a la columna de las disidencias que estaba en las selvas del Guaviare.
Aseguró que las estadísticas de los crímenes en esta región del país han aumentado. “En cifras es evidente, en términos de homicidio intencional del 2024 al 2025 creció 34,6 por ciento, toda la zona; en términos de masacre creció 250 por ciento, de seis, de ocho, 28 masacres en solo un año; en términos de secuestro creció 450 por ciento; en términos de trata de personas 220 por ciento; el desplazamiento de campesinos creció 213 por ciento”.
Con base en esta situación, aseguró que “la finalidad es neutralizar o destruir las capacidades enemigas que se encuentren en la proximidad de fuerzas amigas, es decir, en este caso, pues, de la Fuerza Pública”.
En el concepto técnico internacional, explicó, “el apoyo aéreo cercano es cuando viene una columna de rivales militares, en este caso grupos del narcotráfico, a atacar una unidad militar y entonces se usa el bombardeo”.
“Es exactamente lo que pasó en el Guaviare. La acción del Guaviare se llama apoyo aéreo cercano, porque íbamos como Estado a defender a muchachos, soldados que estaban a 285 metros de una fuerza seis o siete veces superior desde el punto de vista de personas, armadas, todas completamente armadas en medio de la selva. Allí caen menores de edad como combatientes, ¡ojo!, porque se nos viene confundiendo en una discusión más todo con objetivos políticos”, aseguró.
Enfatizó que este tipo de mal información hace creer en la opinión pública que “mandamos unas bombas sobre un caserío, que había población civil y que cayeron indistintamente con personas que estaban armadas. Eso no es cierto. Estamos hablando de una columna que se mueve en el interior de la selva y muy lejos de cualquier caserío, por pequeño que fuera, que estuviera cercano a las selvas del Guaviare”.
Comentó que desde el 7 de noviembre se registró el primer combate en las selvas del Guaviare y el 10 de noviembre, luego que la columna irregular recorriera, durante tres días, 8,4 kilómetros por la manigua, quedan a solo 285 metros del lugar donde se encuentran 20 militares.
Aseguró que esos 284 metros en la selva representan 4 o 5 horas en la selva, por las dificultades obvias del terreno, “pero estaban a punto de entrar en combate” con los 20 militares.
“Ellos ya sabían que iban sobre ellos, se podían disponer en forma de una emboscada para emboscar a 120 a 150 personas armadas que van aquí en situación ofensiva para acabar con esta fuerza”, relató y aseguró que “alguien diría ‘pues retírenlos’, eso es la derrota de Colombia, porque esto es el control por parte de la fuerza ilegal del territorio”.
Por esta razón, dijo que “entonces yo tomé la decisión aquí, que es lo más conveniente, permitir que estos 20 traten de emboscar a 150, el riesgo de muerte de los 20 militares, porque otra fuerza por tierra no podía llegar en los tiempos que se necesitaba, estando ellos a 285 metros” y enfatizó: “Por eso yo tomé la decisión, dado el riesgo de una muerte generalizada de los 20, que la mayoría son jóvenes colombianos, de bombardear aquí y es lo que ya ustedes vieron”.