El tatami del Coliseo Deportivo de la Universidad San Ignacio de Loyola fue el escenario donde el karate colombiano se consagró campeón de los Juegos Bolivarianos Ayacucho – Lima 2025 con 7 medallas de oro, 3 de plata y 2 de bronce.
En la jornada final de este domingo, Colombia llegaba a las finales por equipos de kumite —tanto en hombres como en mujeres— con la convicción de que el trabajo de toda una semana podía coronarse de manera brillante.
Primero saltó al tatami el equipo femenino. Desde el calentamiento se notaba la concentración absoluta: miradas al frente, respiración medida, la serenidad que solo se gana cuando se ha competido mucho y se ha sufrido aún más. Enfrente, Venezuela, un rival histórico, de esos que exigen perfección en cada movimiento.
El combate fue intenso, largo, táctico. Colombia presionó con determinación, buscó el punto, resistió los embates y mantuvo la pelea abierta hasta el final. La balanza, sin embargo, cayó del lado venezolano. Para Colombia quedó una plata.
Luego vino la final masculina, y el ambiente cambió. Se sintió electricidad. Los colombianos entraron con paso firme, como si cada uno llevara escondido un impulso extra. Desde el primer intercambio se vio que esta final tendría un ritmo distinto: ataques más directos, defensas agresivas, una lectura impecable de los tiempos.
La pelea subió en temperatura a cada segundo, pero Colombia no se desordenó. Con paciencia y explosividad, golpeó en los momentos exactos, aseguró las ventajas y terminó desatando la celebración. El oro fue el premio a un equipo que entendió cuándo sufrir, cuándo atacar y cuándo cerrar como los grandes.
Así terminó el karate para Colombia en Lima, como campeón del deporte.
Fuente: Comité Olímpico Colombiano